Pollos «broilers»

Los pollos «broilers» son explotados por su carne, y son apilados por decenas de miles dentro de las granjas donde son criados para luego ser enviados al matadero. El ciclo de la explotación dura unos 45 días, tras los cuales la industria considera que han alcanzado el peso deseado, y se les envía al matadero para ser asesinados y vendidos en supermercados, pollerías, asaderos y otros lugares donde se venden, cocinan y sirven sus cadáveres. Sus cuerpos están al límite prácticamente desde que nacen, soportando un sobrepeso que les causa fuertes dolores en articulaciones y huesos, así como la compresión de sus órganos debido a la excesiva grasa corporal. Podrían vivir 15 años como cualquier gallina no seleccionada genéticamente, pero la industria les ha condenado mediante selecciones y alteraciones genéticas que convierten sus cuerpos en incompatibles con una vida normal y saludable. Cuando alcanzan el peso deseado, los trabajadores les agarran por las piernas, que ya de por sí les duelen muchísimo debido al sobrepeso, y les lanzan dentro de jaulas apiladas en camiones, causándoles luxaciones y fracturas. Existen además máquinas «cosechadoras de pollos» que les succionan hacia una jaula que después se introduce en los camiones. Solo en España son asesinados cada año casi 600 millones de pollos, hijas e hijos de más de 4 millones de gallinas explotadas para producir crías que son asesinadas aún siendo bebés. Al ser criados hacinados, cuando solo tienen unos días de nacidos se les amputan los picos con una máquina, un procedimiento que les produce un dolor inmenso que puede durar toda la vida, o causarles la muerte cuando no son capaces de alimentarse. Muerte Antes de ser asesinados, los pollos son «aturdidos» con una descarga eléctrica: se les cuelga de las piernas y se sumerge su cabeza en un depósito de agua electrificado. A pesar de la creencia popular, este método no evita el dolor, solo paraliza los músculos y provoca fuertes taquicardias, estando el animal plenamente consciente. Para asesinarlos se utilizan métodos que van desde cortes en la garganta hasta la asfixia. La vida en Leon Vegano Los pollos «broilers» no suelen tener una gran esperanza de vida, incluso en un santuario como el nuestro, donde contamos con experiencia y con grandes profesionales veterinarios. Muchos padecen dolores crónicos debido al exceso de peso y necesitan tratamientos analgésicos y cardíacos de por vida. Debido a la alteración genética, tienen un sistema inmune muy debilitado y necesitan dietas estrictas y equilibradas para mantenerse saludables y prolongar sus vidas todo lo posible. Son animales muy sensibles, sociables y cariñosos, con una vitalidad enorme. Toda forma de explotación debe ser abolida, tanto la intensiva como la ecológica y extensiva: todas causan sufrimiento y muerte. La única forma de respetarles es siendo veganos, dejando de consumir cualquier producto de origen animal.