Patos

Los patos y gansos son criados y asesinados por millones debido a la demanda de su carne. Son hacinados en grandes naves industriales sin poder satisfacer ninguno de sus instintos naturales, a oscuras, entre la suciedad y sus propios excrementos. La gran mayoría sufre trastornos psicológicos y acaba arrancándose las propias plumas o atacando a otros. Los explotadores les cortan el pico sin anestesia, provocándoles terribles dolores seguidos de infecciones; muchos mueren tras el corte porque no pueden alimentarse debido al dolor. Los patos son animales sociables que en libertad construyen sus propios nidos, crían, migran, nadan y se lavan las plumas. Cuando son explotados, en cambio, nunca verán el sol ni sentirán aire fresco, excepto durante el trayecto al matadero. Suelen vivir sobre suelos de rejilla de alambre que les provocan pérdida de equilibrio, heridas y deformaciones en las articulaciones. El foie-gras El foie-gras es el hígado hinchado de patos o gansos machos alimentados a la fuerza con enormes cantidades de comida, hasta que sus hígados crecen hasta 10 veces su tamaño normal. Se les introduce un tubo metálico en la garganta dos o tres veces al día para hacerles tragar más de un kilo de grano y grasa a presión, mientras se revuelven desesperadamente para liberarse. Estos tubos les causan heridas y hemorragias internas. Muerte Antes de ser asesinados, son aturdidos mediante electroshocks —bañando al animal en agua salada electrificada— o mediante una pistola de proyectil cautivo que dispara una bala a la cabeza. Después, se les rompe el cuello o se les corta la garganta para que se desangren, un proceso que puede durar dos minutos o más. Tras el desangrado son desplumados, se les extraen los órganos internos y son descuartizados.